Receta

Macaroni and Cheese

Es asombrosa la capacidad que tiene la comida de transportarnos -de un solo bocado y sin escalas- bien al centro de algún recuerdo de otros lugares, en otros tiempos. Es el caso de estos increíbles Macarrones con Queso que nos remontan directo al año 2007, de vuelta al Lollapalooza y a Chicago y a nuestro roadtrip por la Costa Oeste de los Estados Unidos.
Hoy elegimos compartir este platazo con ustedes y llevarlos un ratito de viaje. ¿Nos acompañan?









Eramos un grupo de cinco jóvenes audaces que, aún sin tener un mango partido al medio, decidimos viajar a Chicago para ser parte del Lollapalooza de ese año, dueño de un setlist de la hostia: Pearl Jam, Interpol, Muse, Daft Punk, Kings of Leon, Snow Patrol, Regina Spektor, Silversun Pickups, Modest Mouse, Yeah Yeah Yeahs, My Morning Jacket, The Black Keys, Silverchair, Amy Winehouse, Satellite Party, STS9, The Fratellis, LCD Soundsystem, Spoon, White Rabbits, Cold War Kids, Cage the Elephant, Electric Six, The Polyphonic Spree, Yo La Tengo y Peter Bjorn and John, entre mil otras.
Todavía ni se como hicimos para correr de un escenario a otro en el Grant Park a pesar de los 36ºC que hicieron sin parar, esperando perdernos lo menos posible de todo eso tan maravilloso que estaba pasando a nuestro alrededor.
Fue una de las mejores experiencias de nuestras vidas.













Pero no todo fue música e insolación. Ni bien salimos del subte que nos dejó en el centro de la ciudad, nos hicimos amigos del Flamingo de Alexander Calder. Estuvimos también en el Millennium Park y conocimos el Pabellón de Conciertos Jay Pritzker que diseñó Frank Gehry, el Cloud Gate (AKA el poroto) de Anish Kapoor y la Crown Fountain del español Jaume Plensa. Subimos los 108 pisos de la Sears Tower, visitamos el Art Institute de Chicago y pululamos por el Navy Pier sacando fotos a mansalva.
Y más arquitectura: nos fuimos hasta la Casa Robie de Frank Lloyd Wright en las inmediaciones de la Universidad de Chicago, y al Illinois Institute of Technology para ver el edificio principal obra de Mies van der Rohe y el McCormick Campus Center de Rem Koolhaas .

Después de exprimirnos Chicago en 5 días, nos tomamos un avión hacia San Diego y alquilamos una minivan para hacer todo el camino hasta San Francisco, atravesando la mítica Ruta 1. Un verdadero show de paisajes de mar, montañas y bosques que se suceden uno tras otro a lo largo del camino, sin dar pausa.









En San Diego, nos recorrimos todito el Balboa Park y chillaxeamos de lo lindo en las playas de La Jolla.
Seguimos viaje hacia Los Angeles, en donde conocimos el Teatro Chino, el Paseo de la Fama de Hollywood y el loquísimo Disney Hall, también de Gehry. Pasamos un día entero en los Universal Studios de Hollywood y nos divertimos como niños. Caminamos por el mítico barrio de Beverly Hills y nos tomamos un trencito al Getty Center Museum de Richard Meier, que fue uno de los lugares más increíbles que conocimos durante todo el viaje.
También paramos en Santa Mónica para poder hacer una tarde entera de playa en Malibú.
Casi al final de nuestro camino rutero, re valió la pena habernos detenido en el bellísimo Julia Pfeiffer Burns State Park, donde conseguimos sacar unas fotos maravillosas desde su mirador.









Finalmente llegamos a San Francisco, que ya de entrada nos cautivó con la inmensidad de su Golden Gate. Como buenos turistas que somos, nos caminamos todo el histórico Fisherman’s Wharf y paseamos sin apuro por el Shakespeare Garden, todo él tan romántico y floreado. Esa misma tarde, nos sentamos a descansar en el pasto tibio cerca del Pier 35, donde nos despachamos de lo lindo con unas jugosas cerezas bañadas en chocolate y fotografiamos el Skygate de Roger Barr.
Visitamos además unas cuantas joyitas de arquitectura moderna: el imponente San Francisco Federal Building de Morphosis, el de Young Museum de Herzog & De Meuron y el Museo de Arte Moderno de Mario Botta.










En cuanto al temita de la comida, nuestra experiencia en yankeelandia no fue para nada gourmet.
Hubo mucho Subway, McDonald’s, Wendy’s, Denny’s y KFC. También hubo mucha (mucha) pizza, comida mexicana bien picante, coleslaw y ribs con BBQ. Incluso recuerdo que en dos oportunidades (una en Chicago y otra en San Francisco) almorzamos unos riquísimos baldes de langostinos en Bubba Gump. El resto del tiempo, comprábamos nuestras provisiones en algún supermercado de turno, con la firme intención de abaratar costos lo máximo posible. Fue en una de esas tantas excursiones a estos reductos gigantescos de góndolas infinitas cuando nos encontramos con un par de potecitos de Easy Mac de Kraft, dando inicio a nuestro romance eterno con los Macaroni & Cheese. Y si bien no eran perfectos, eran todo lo que tenían que ser: super cheesy, cremositos y adictivos. No podíamos pedir más.

Ya de regreso en Buenos Aires, lo más parecido que pudimos encontrar fueron los Yakisoba de Queso Cheddar de Maruchan, pero no eran lo mismo.
Así que nos dejamos de pavadas y de sueños de comida chatarra y nos decidimos a preparar nuestra propia versión de estos ricos fideitos, haciéndola tan untuosa como se nos diera la gana y usando quesos de verdad. Y buscando entre las muchas recetas que hay en internet, encontramos una que finalmente le hizo justicia al recuerdo que con tanto cariño conservamos de aquellas dos semanas de música, juventud y arquitectura, comiendo Mac & Cheese y silbando bajito el pegadizo hit del momento.

And we don’t care about the young folks… talkin’ ‘bout the young style.
And we don’t care about the old folks… talkin’ ‘bout the old style too. 

Macarrones con Queso

Macaroni and Cheese

Ingredientes

(para 4 personas)

  • Manteca
  • 3 rebanadas de pan blanco sin corteza, cortadas en cubitos de 1cm.
  • 2 1/2 tazas de leche
  • 1/4 taza de harina
  • 1 cucharaditas de sal gruesa (+ un puñadito para el agua de los fideos)
  • Nuez moscada molida
  • Pimienta negra molida
  • Una pizquita de pimienta de cayena
  • 2 1/2 tazas de queso Fontina rallado
  • 1 taza de queso Gruyère rallado
  • 1 taza de queso Parmesano rallado
  • 250 gr. de fideos codito

Preparación













Comenzamos precalentamos el horno a 190°C (medio).
Untamos con manteca una fuente para horno y reservamos.

Colocamos los cubitos de pan en un bowl mediano. En una cacerola pequeña, calentamos a fuego medio 2 cucharadas de manteca hasta que se derrita y la volcamos sobre el pan. Revolvemos y reservamos.

En una cacerola mediana, calentamos la leche a fuego medio (no tiene que hervir, solo calentarse un poco).

Por otra parte, colocamos 3 cucharadas de manteca en una olla y la calentamos a fuego medio.
Cuando la manteca comience a burbujear, agregamos la harina. Revolvemos y dejamos que se cocine durante 1 minuto.
Incorporamos poco a poco la leche caliente, sin dejar de revolver.
Dejamos cocinar hasta que la mezcla este espesa y burbujeando (de 8 a 12 minutos aproximadamente). Durante este tiempo, revolvemos continuamente.
Retiramos la olla del fuego y agregamos: sal, pimienta, nuez moscada, pimienta de cayena, 1 1/2 tazas de Fontina y 3/4 taza de Gruyère. Revolvemos y reservamos.

Ponemos a calentar agua con un puñado de sal gruesa para hacer los fideos.
Cuando el agua esté hirviendo, agregamos los coditos y los dejamos cocinar durante 2 o 3 minutos. Los colamos y los enjuagamos con agua fría para cortar la cocción.
Dejamos escurrir y mezclamos con la salsa de queso que teníamos reservada.

Vertimos la mezcla en nuestra fuente de horno ya enmantecada.
Espolvoreamos todo el queso rallado restante y los cubitos de pan por encima.
Llevamos a horno durante unos 30 minutos, o hasta que el queso en la superficie se derrita cremoso y burbujeante y nuestros pequeños croutones esten bien bien dorados.
Dejamos entibiar y servimos.

Fuente

Nos inspiramos en la adaptación que la gente de Smitten Kitchen hizo de los Creamy Mac-and-Cheese de Martha Stewart.

De fondo


Writer’s Block, de Peter Bjorn and John

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