Viajes

Comer en Amsterdam: Envy

Nuestro último día en Amsterdam tocó frío y lluvioso, pero eso no nos detuvo a la hora de seguir adelante con las actividades que planificamos para la jornada. Después de disfrutar de un desayuno más que consistente en Greenwoods, nos subimos la bufanda hasta la nariz y nos tomamos el ferry en dirección a Amsterdam Noord. Desde la cubierta, contemplamos el paisaje gris y mojado. A lo lejos, nuestro objetivo: el imponente EYE Film Institute.
Cuatro son las exhibiciones especiales que lleva a cabo este museo cada año. A nosotros nos tocó ser parte de la primera, íntegramente dedicada al genio retorcido de Stanley Kubrick. Ciertamente, la fortuna estaba de nuestro lado.


Oh bliss, bliss and heaven… Oh, it was gorgeousness and gorgeousity made flesh… And then, a bird of rarest-spun heaven metal, or like silvery wine flowing in a spaceship, gravity all nonsense now… I knew such lovely pictures!




Salimos del Korova Milk Bar pasado el mediodía. Nos tomamos el ferry y nos volvimos para la Amsterdam Central Station con ganas de almorzar algo rico rico. Por primera vez en toda nuestra estadía en Amsterdam, no teníamos ningún plan específico de dónde comer, así que nos dejamos llevar.

Caminando por el Prinsengracht Canal, un lugar llamó nuestra atención a pesar de su exterior tan discreto. Su nombre -Envy (“Envidia”)- estaba escrito en relieve sobre la puerta de entrada, casi imperceptible. El interior era por demás estrecho. A un lado, las puertas de vidrio de las muchas heladeras que se exhiben ante los comensales dejan ver un paisaje colorido de frutas, verduras, quesos, vinos y otros productos varios. En el medio del salón, una larga mesa de madera iluminada por una hilera de lámparas de cobre que cuelgan del techo espera altiva nuestra llegada. Ni bien sentarnos, nos entregan el menú elegante y escueto, para que comencemos a planificar nuestro tan ansiado almuerzo.










La entrada

Dutch Sausages alla Piment d’Espelette + bread & mustard.
Para arrancar, pedimos unas “salchichas holandesas” de Brandt & Levie, una fábrica que manufactura salchichas artesanales en las afueras de Amsterdam, dirigida por tres ex-chefs ahora convertidos en carniceros. Cuenta la leyenda que estos muchachos pasaron medio año de sus vidas recorriendo Italia en busca de los secretos de los mejores carniceros, para luego implementar todo lo aprendido en su propio emprendimiento. Nosotros elegimos una variedad sutilmente sazonada con Piment d’Espelette, y acompañamos con pan y mostaza. Eso si, no se emocionen con el temita de las cantidades porque la porción solo trae 8 pequeñas rodajas. Lo bueno si breve…
Vale la pena aclarar que las “Dutch Sausages” NO son nuestras “salchichas”, sino el equivalente a lo que acá en Argentina conocemos como salame. Confieso que cuando pedimos esta entrada (que además decía “acompañada con pan y mostaza”) estábamos esperando más un pancho que unas rodajitas de salame.

Los principales

Caesar salad with tiger prawns and prosciutto crisp.
Creo que fue la mejor ensalada Caesar que probamos nunca. La salsita Caesar, vedette indiscutible de este plato, estaba increíble: suave, cremosa y llena de sabor. Ni que hablar del prosciutto crocante y de los deliciosos langostinos jumbo, bien gorditos y carnosos. Los cherrys -cortaditos en mitades- regalaban frescura a cada bocado.

Pumpking soup with oil of pumpkinseeds.
Hubo un capítulo de Top Chef Masters en que la chef Naomi Pomeroy ganó un main challenge con lo que parecía ser una sencilla sopa de apio (Celery Velouté). Recuerdo que con Ale nos miramos y pensamos “¿cómo puede ser que entre todos esos platos riquísimos haya podido ganar una simple sopa? La primera cucharada que probamos de esta sopa de calabaza nos explicó todo. No teníamos ni idea que una sopa pudiera ser propietaria de tanto sabor.
Luna de miel. Amsterdam. Lluvia. La más deliciosa sopa de calabaza. Perfección.

El postre

Envy Dessert: “Let us surprise you…”.
Había dos opciones: Una que explicaba muy claramente todo lo que traía. La otra, era la puerta con el signo de interrogación. Postre Envy: “Dejanos sorprenderte…” ¿Quién hubiera ido a por lo seguro con semejante oferta ahí pulsante en el menú? Claro que elegimos el signo de interrogación y nos preparamos para lo mejor.
Así llegó a nosotros el Rhubarb Full Monty, una pequeña ciudad hecha de ruibarbo, portadora de magníficos sabores -entre dulce y ácido- y una paleta de colores bellísima. Toda una delicadeza para el gusto y la vista.

La perlita

Envy es considerado como Bib Gourmand por la Guía ViaMichelin.

En resumen: Si tenemos en cuenta el tamaño de las porciones, es cierto que el lugar es un poco caro. Pero tampoco está mal darse un BUEN gustito cada tanto.

Dedicamos este post con cariño y buenaventura a nuestro fan Nº1, Haroldo el biciman.
Haroldo querido! Esperamos que la próxima vez que visites Amsterdam lo puedas encontrar! 😉

Prinsengracht 381. Amsterdam, Holanda.
+31 20 344 64 07
info@envy.nl
Abierto Lunes a Domingo, de 18 a 1 am.
Viernes a Domingo, de 12 a 15 hs.
Envy en TripAdvisor

(*) Las fotos 1 y 2 del frente de Envy son cortesía de The Style Junkies

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2 Comentarios

  • Responder
    Mónica
    8 mayo, 2014 at 12:17

    Los prolegómenos con Stanley Kubrick para pasar a comer a un resto llamado "Envidia" ya despierta expectativa, y el postre… yo también hubiese elegido el signo de interrogación.
    No solo comen delicioso sino que cada vez escribís mas delicioso también, da gusto leerlo

    • Responder
      salty lips
      8 mayo, 2014 at 13:37

      Gracias Mónica por tus comentarios! En la gastronomía, como en la vida, nos gusta asumir riesgos 😉
      Por suerte esta vez nos salió bárbaro! jajaj

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