Comer Afuera

San Gennaro

En el marco de un día bellísimo, dueño de un sol cuasi primaveral que nos permitió darle franco al montgomery y a la bufanda, nos encontramos con los chicos en la puerta de este nuevísimo “deli-roti-shop” emplazado justito en la esquina de Sucre y Dragones, para disfrutar de un rico almuerzo en honor a la amistad.

Tan nuevo es, que si lo buscan en Guía Oleo o TripAdvisor todavía ni aparece listado. Pero el barrio es chico y el aroma de un spiedo a la leña no puede pasar desapercibido: sándwiches como los que probamos ese sábado no quedarán reservados para unos pocos por mucho tiempo más.

Ya en el interior, una colorida tribuna de ensaladas, tartas, tortillas y panes esperaba con ansias la llegada de los comensales. Al pie del mostrador, unos cajones con verduras prolijamente dispuestos contaban una historia de materia prima de buena cuna. Por ahí atrás -casi escondidos pero no- un grupo de pollos crocantes jugaban a la rueda en el spiedo a la leña, acompañados por una bondiolita atrevida que sin miramiento alguno conquistó el corazón de mi marido.
Para coronar esta postal de almacén de barrio, la estatua del santo obispo mártir que dio nombre al lugar contemplaba la escena impasible.

Pasamos al salón, en donde las paredes blancas apenas enmarcadas con un negro sobrio resultaban el complemento ideal para tanta madera: mesas, sillas y hasta una estantería infinita que cubría una pared casi completa, repleta de vinos y unas latas gordas de pomodori pelati.
















Elegimos la única mesa comunitaria de todo el lugar, para poder explayarnos con comodidad.
Menú en mano, el amigo que nos pasó el dato del lugar se aventuró muy seguro de sí mismo a recomendar la hamburguesa del día con sólo dos palabras: “Es excelente”. Tomé la posta de su consejo y le pedí a nuestra moza-muy-amable que me anote una para mí. El resto de los pedidos no se hizo esperar: un sándwich de pollo al spiedo con barbacoa y repollito crocante, dos sándwiches de cerdo “pulled pork” (AKA bondiola desmechada) también con barbacoa, 1/4 de pollo al spiedo de leña, y mi burguesa del día, todos acompañados con unas deliciosas papas fritas. Por si nos quedábamos cortos (que ingenuos!), pedimos dos entraditas: una provoleta y una porción de tortilla con un mini side de pepino, cebolla y repollo blanco.

Mi hamburguesa, que llegó cubierta con cebollitas caramelizadas y unos trocitos de queso brie derretido, era la gloria misma. Y con esa bondiolita que tan descaradamente coqueteó con mi marido, bien podríamos habernos embarcado en un threesome. Todo lo que pasó por nuestra mesa estuvo riquísimo. Comimos tanto, que pedir postre hubiera resultado un despropósito (otra buena excusa para volver…)
Sin dudas, este almuerzo de la amistad quedará para el recuerdo, y obvio que para un bis.

Bienaventurados los que prueben la burguesa del día, porque de ellos es el reino de los cielos.

San Gennaro is in da house y llegó para quedarse. Después no digan que no les avisamos.

San Gennaro
Sucre 898 esq. Dragones (Belgrano)
2077-4672
Abierto de Martes a Domingo, de 9 a 23hs.
San Gennaro en Guía Óleo
San Gennaro en TripAdvisor

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